17 trucos para la limpieza de primavera

¡Buenos días hormiguitas! Hoy comienza oficialmente la primavera (aunque cualquiera lo diría) y seguro que más de una, con el tiempo tan maravilloso que tuvimos la semana pasada, ya os habéis puesto manos a la obra con el cambio de armario ¿verdad?

Pués si a eso le sumas que te has puesto a lavar las cortinas y a retirar las alfombras es que, sin darte cuenta, te has metido de lleno en lo que se conoce como limpieza de primavera …Aunque bien podría llamarse limpieza a fondo o limpieza semestral, ya que en otoño tenemos su equivalente, pero a la inversa. Yo suelo hacerla cuando cambian la hora (que por cierto, este año se hace el 31 de marzo) y así no me pierdo.

Ha llegado el momento de guardar esa manta tan calentita que usas para pasar las largas tardes de invierno en el sofá, el nórdico y las sábanas de franela que tienes en la cama, incluso de ir retirando las alfombras para dejar paso a una decoración más ligera. Y lo mejor es aprovechar para darle un buen repaso a todas aquellas cosas y lugares que se nos escapan en nuestras rutinas habituales de limpieza.

A continuación os dejo unos consejos que os servirán (al menos a mi me sirven) para poner vuestro hogar a punto para la nueva estación, darle la bienvenida al buen tiempo y tener la seguridad de que no os olvidáis nada. Sin embargo, no hay dos casas iguales y cada uno tiene sus necesidades, por eso estas son unas pautas generales que, por suspuesto, puedes personalizar a tu gusto. ¿Preparados? ¡Vamos allá!

Limpieza de primavera

1.- Planifica.

Para mí es el paso más importante. Seguramente no puedas hacerlo todo en un sólo día, así que lo mejor será que te planifiques en la medida de tus posibilidades. No es lo mismo si lo vas a hacer todo en 2-3 días que si sólo puedes dedicarle tiempo los fines de semana. Lo importante es cumplir objetivos pero sin agobiarse.

Puedes planificar la limpieza por estancias o por zonas, empezando por las que no se limpian a diario ya que es donde se acumula más polvo y les hará mucha más falta un buen repaso. Te ayudará tener presente esto: siempre de arriba hacia abajo. Comienza por las zonas más altas, sin olvidar los techos y las partes altas de los armarios; de este modo polvo caerá y podrás recogerlo todo.

No olvides tener a mano todos los útiles necesarios para la limpieza: trapos, esponjas, cepillos, escoba, recogedor, fregona, guantes, aspirador...

2.- Productos naturales.

Vinagre, bicarbonato, sal, limón y jabón neutro son los elementos imprescindibles para una limpieza ecológica. Quizá en algunos casos un poco más difíciles te decidas por productos fuertes con componentes químicos; si es así, utilízalos siguiendo las instrucciones y ¡no los mezcles!

3.- Ventila.

¡Abre las ventanas de par en par! Lo primero que tu casa necesita, casi con total seguridad, es un cambio de aires. Empieza abriendo todas las ventanas para que se ventile y se renueve bien el aire de todas las estancias. Si puedes, provoca una ventilación cruzada (corriente) abriendo ventanas en puntos opuestos de la casa, para que el aire circule sin obstáculos y limpie la atmósfera. Eso sí, intenta escoger el día más adecuado para ello: cálido y sin viento. Si no puede ser, con 15 o 20 minutos de ventilación, será suficiente.

4.- Techos.

Limpia los techos con el accesorio para tapicerías del aspirador o con un cepillo de mango largo que cubrirás con un paño limpio y seco (a ser posible, blanco), anudando los extremos. También es momento de darle un repaso a las máquinas del aire acondicionado. Si tienes ventiladores de techo, limpia sus aspas para que el polvo acumulado no se esparza al ponerlos en marcha.

No olvides limpiar las lámparas y sus respectivas bombillas (y ya que estás, sustitúyelas por LED). Hazlo con un plumero. Si tienen manchas, pásales una esponja o un paño húmedo (muy escurrido) con cuidado. Si tienes lámparas con cristales colgantes que no se puedan desmontar y meter en agua con jabón, ponte unos guantes de algodón, mójate los dedos en limpiacristales o en un poco de amoníaco diluido en agua y pasálos por toda la lámpara hasta que la recorras por completo. Te resultará muy práctico hacerlo así porque evitarás goterones.

limpiar techo

5.- Paredes.

Si tienen pintura lavable, puedes limpiarlas con una mezcla con jabón neutro diluido en agua: sumerge una esponja en la mezcla y escúrrela bien. En este caso la impieza va de abajo hacia arriba porque si caen gotas, siempre será más fácil quitarlas de una superficie que ya está limpia. Prepáralo en la cantidad necesaria para toda la pared ya que si te paras a la mitad, puedes crear una marca difícil de eliminar.

6.- Azulejos.

Con una bayeta húmeda con agua y quitagrasas o amoniaco limpia los azulejos de la cocina, dale un repaso a la campana y a los fogones. Si prefieres lo ecológico, utiliza sustituye los productos por zumo de limón. Haz lo mismo con las baldosas, grifos y sanitarios del baño, pero utilizando agua con un poquito vinagre. Acaba la limpieza profunda del wc con lejía.

7.- Puertas y ventanas.

Echa un poquito de lavavajillas en agua y frota las puertas y los marcos con una esponja humedecida en la mezcla. Si tienen relieves, como cuarterones o marcos, repásalas con un cepillo de dientes. Si tus puertas tienen cristales y espejos, límpialos con un limpiacristales o con agua y vinagre. No olvides el canto superior del marco.

En cuanto a las ventanas, primero habrá que dar un repaso a la persiana (sin olvidar la cinta). Si está muy sucia, utiliza una brocha y la boquilla estrecha del aspirador para las rendijas, antes de pasar un paño humedecido en agua con amoniaco y un chorrito de jabón para lavavajillas por toda la superficie. A continuación limpia los marcos y los cristales como lo hagas de forma habitual.

Pasa también por los interruptores, es un lugar donde se acumulan muchos microbios. Límpialos con un paño húmedo bien escurrido, y si queda alguna mancha, retírala con un algodón mojado en un poco de alcohol.

8.- Suelos.

Puedes aprovechar para usar un robot aspirador que vaya haciendo parte de la faena mientras tú te centras en otros puntos de la limpieza.

Si son de madera, pásales una mopa y utiliza un paño húmedo para eliminar las manchas. Para baldosas, terrazos o mármoles pulidos o cualquier otro tipo de suelo duro impermeable, límpialo con una fregona bien escurrida.

cambio de armario

9.- Armarios.

También puedes aprovechar el cambio de armario para reorganizarlos (si no lo has hecho ya), y no sólo los de la ropa. En este punto quizá te interese conocer el método Konmari. Seguro que en la cocina y en el lavabo tienes cosas que ni usas, ni necesitas. Es el momento de clasificar: Donar (o vender y así sacar un dinerillo extra) o tirar lo que no necesites o sepas que no vas a utilizar, para no acumular.

Si no son empotrados, recuerda limpiar el polvo en las partes altas. Si son de madera o lacados, pásales un paño con jabón neutro bien escurrido. Después aclara y seca bien. Déjalos abiertos un rato para eliminar la humedad y coloca saquitos de lavanda: perfumarán y ahuyentarán a los insectos.

10.-Tejidos.

Reemplaza los textiles de invierno por otros más ligeros y frescos, en algodón o lino y de colores claros. Cortinas, colchas, fundas (de nórdico, de cojines o de sofá), alfombras, trapos y paños de cocina... ¡todos a la lavadora! Utiliza siempre programas de lavado cortos y usa jabón neutro. Usa un centrifugado a mínimas revoluciones para las cortinas y cuélgalas mojadas, así te ahorras tener que plancharlas.

En cuanto a las alfombras, espolvoréalas con bicarbonato y deja que actúe 15 minutos. Frota con un cepillo de dureza media en caso de ser necesario y después, aspíralas. De esta forma se quedarán limpias y evitarás bacterias y malos olores. Guardalas enrolladas para evitar que se deformen.

11.- Lo que nadie ve.

Quita el polvo de toda la casa, también de los libros en las estanterías. Limpia las lámparas de las mesillas, zócalos y rincones ya sea con el aspirador o pasando un trapo húmedo. Mueve los sofás y camas para aspirar por debajo.

12.- Sofás.

Pásales el aspirador, utilizando el accesorio especial para tapicerías, insistiendo en los reposabrazos y en la parte trasera. Si se puede, retira los cojines del asiento y el respaldo para aspirar el armazón. Y si descubres una mancha seca, elimínala con amoníaco o espuma seca, pero recuerda que es más fácil eliminar las manchas cuando se producen.

Si se derrama algún líquido, absórbelo con una esponja o un paño limpio, sin moverlo para no extender la mancha. Si cae algo de grasa, aplica polvos de talco y haz que penetren con la yema de los dedos, deja que actúen unas horas y cepilla siempre desde los bordes hacia el centro de la mancha.

13. La cama.

Aspira el colchón y dale la vuelta. Quita bien el polvo del cabezal de la cama. Si quieres, también puedes lavar el relleno de las almohadas en la lavadora. Mételas en la secadora y el relleno se secará uniformemente. Después de lavar la ropa de cama, guarda las colchas y nórdicos que no uses durante el verano en bolsas de tela transpirable.

14. Tecnologías.

No te olvides de limpiar los mandos (de la tele, dvd, equipo de música...) y el teclado del ordenador ya que son dos de los lugares donde más bacterias se acumulan. En el caso de teclado, aspira con la boquilla de la aspiradora y pasa después con cuidado un algodón con alcohol. También puedes limpiar así los mandos.

primavera

15.- Plantas.

¡Es primavera! Es el momento de tener alguna planta en casa que huela divinamente por que además de decorar, humedecen el ambiente, y algunas variedades incluso lo purifican. En la terraza puedes poner hierbas aromáticas o una planta de jazmín. Si ya tenías plantas en casa, aprovecha para retirar el polvo que se acumula sobre sus hojas, limpiándolas con un paño suave empapado en leche o en cerveza.

16.- Exteriores.

Si tienes terraza o balcón, o tienes la suerte de contar con un jardín (aunque sea pequeño) no los olvides a la hora de la limpieza general. Dale un buen repaso al suelo, a la barandilla y a los muebles (si los tienes). También puedes aprovechar para poner tus plantas a punto de cara al buen tiempo.

17.- A recoger.

Y cómo seguro que cada vez que toca "zafarrancho" te gusta encontrar todos tus útiles en perfecto estado, no te olvides de limpiar la aspiradora, el cepillo, los trapos, la fregona... Si hay algo que esté muy deteriorado, ni lo limpies, tíralo directamente.

Un último consejo.

Aprovecha que has puesto tu casa "patas arriba" para comprobar que no haya plagas (ya sabes, cucharachas y otros insectos no deseados) y pon en práctica estos consejos para prevenirlas cuando llegue el calor.

Resumiendo...

Asume esta tarea como una renovación, un cambio de aires. Aprovecha para liberar espacio y darle la bienvenida a la nueva estación como se merece. Con la casa a punto lo verás todo de otra manera y esto te dará fuerza y buenas intenciones para tus proyectos.

Si te organizas bien y aplicas estos consejos, el resultado saltará a la vista y el esfuerzo habrá merecido la pena. Lo principal: Dale un aire fresco a tu hogar, sin agobios, sin prisa pero sin pausa y sobre todo, con mucho ánimo.

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